Dom. Jul 14th, 2024

Creepypasta.

Escribo por que no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad, y porque es lo único que él me deja hacer.

Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado un buen libro de auto-superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después.

Siempre fui un amante de los animales y no estoy en mi ciudad natal, vine porque en esta ciudad está el plantel principal de la editorial, solo estoy de viaje y vengo de lejos, no pude traer mis mascotas por lo largo del viaje. Estoy en un pequeño departamento sin compañía.

Iba directo a una tienda de mascotas para conseguir un compañero temporal y no sentirme solo, mientras estaba encerrado arreglando los pequeños errores del libro.

Camino hacia el lugar me topé con un gato, no tenía ojos. Extrañamente no me dio miedo, incluso me dio lástima, así que decidí tomarlo. Justo ahora me arrepiento de haberlo hecho.

Lo llevé a revisar con un veterinario para ver que no tuviera algo grave, sólo tenía una pequeña infección en la pierna, pero apenas estaba emergiendo, así que fue fácil erradicarla.

En la sala del veterinario era fácil notar que yo era el único al que no le daba asco la situación del gato. Nunca le puse nombre, porque no me dio tiempo, no me quería encariñar tanto con él.

Una vez en casa lo dejé que jugara libre por el apartamento. A pesar de estar ciego parecía saber exactamente donde estaba y cómo moverse por el lugar, no me pareció extraño, sólo pensaba en lo prepotente que se ha de sentir el pobre animal.

Mientras él jugaba, yo comencé a corregir los primeros errores del libro en mi laptop. Inmediatamente me fui a dormir, todo normal, fue a la mañana siguiente cuando todo comenzó.

Créanme o no, cuando desperté, había frente a mí (cuando volteé directamente al techo), un hombre viéndome a los ojos, parado a un lado de mi cama, o eso creía que hacía, pues ese hombre no tenía ojos con qué verme, sólo veía un par de cuencas vacías, grité como cualquier persona normal lo haría, estaba paralizado, en eso el hombre se dejó caer al piso para andar a cuatro patas, se acurrucó en una esquina, sacó de su bolsa una libreta con una pluma y comenzó a escribir.

Tuve la fuerza de levantar la cabeza, el hombre no reaccionó, poco a poco me levanté, aprovechando lo concentrado que estaba él en su libreta, me acerqué a la puerta y la intenté abrir, tenía algo abajo que la atoraba, intenté sacarlo, cada vez con más desesperación y sin ningún efecto positivo. Me acerqué a la ventana, estaba tapizada de mucho papel de libreta; era la base, lo que había comenzado a reescribir: mi libro… Apenas pocos rayos de luz entraban, lo suficiente para iluminar la habitación. Intenté quitarlos, pero parecían estar perfectamente aferrados a la ventana, la golpeé sin un buen resultado.

Volteé y desde su esquina el hombre me estaba observando fijamente, con la fuerte oscuridad interna de sus ojos. Con mucho miedo y temblando demasiado me esforcé en preguntarle: “¿quién eres?, ¿qué quieres de mí?” Recibí un fuerte maullido a cambio, me hizo pensar un poco y busqué en el cuarto, aún temblando y con su mirada inexistente, fija y penetrante encima de mí, no veía al gato ciego en ningún lado, entonces lo noté, aquello que tanto me observaba, era mi gato.

Al notar que me había dado cuenta de lo que ocurría, él se me acercó, yo desesperadamente intentaba alejarme de él en vano, y se arrulló conmigo, ronroneando.

A estas alturas, yo estaba a punto de llorar, cuando vi que se durmió, intenté pensar alguna solución, en ese momento no pude hacer nada, pues si me movía seguro él se despertaría. Sin saber cómo ni por qué, caí dormido.

Desperté y él estaba de nuevo en su esquina escribiendo en su pequeña libreta, esta vez volteando hacia mí varias veces, para luego continuar escribiendo en su libreta. Me levanté, esta vez con más confianza porque noté que él no planeaba hacerme daño, me dio hambre, entonces volvió el pánico de nuevo, estaba encerrado en mi propia habitación. No podía salir a la cocina, no tenía qué comer. Mientras pensaba esto, escuché un pequeño crujido, era el estómago del gato, los dos volteamos al mismo punto: su panza…, luego él me volteó a ver a mí, sin nada qué hacer, y yo con los nervios de punta por su mirada, oscura, tan penetrante le dije un poco tartamudo: “no puedo salir a la cocina, sólo si me dejas salir podremos comer.” Al oír esto, me observó por dos segundos más y volvió a su libreta. ¡Pensé y busqué soluciones, no había ninguna, estaba y sigo encerrado aquí, con él!

Sólo pude pensar en una cosa, en un solo plan: que me rescataran, en menos de una semana la editorial notaría que no aparecí, intentarían contactarme, no respondería a sus llamadas telefónicas (el teléfono estaba en la sala, pues mi habitación la destiné a la concentración de mi libro, nada de distracciones), llamarían a la Policía e irrumpirían aquí; si el gato pudo volverse humano, o humanoide, o lo que quiera que sea eso, podría volver a lo que antes fue, entonces parecería que simplemente me encerré yo solo aquí, y el gato saldría inocente y atraparía a alguien más.

En este momento comienzo a escribir esto, para que cuando entren aquí, y me vean muerto de hambre, lean esto y se encarguen del maldito gato.

Han pasado tres días de lo último que escribí, muero de hambre y parece ser que él también, pero no hace nada, sigue escribiendo, sigue observándome, pareciera que me analiza, soy su experimento, soy su muñeco de prueba. ¿Qué quiere de mí?, ¿por qué hace esto?, ¿fui su única víctima? ¡Quiero salir de aquí, quiero que ese gato se aleje de mí!, ¡no le puedo hacer nada, no cambiaría nada, seguiré atrapado aquí si lo mato!, ¡debo seguir su juego, terminar su prueba, quizás así me deje salir!, ¡Quizás así quede en libertad! Sólo debo esperar, dejarlo terminar, no preocuparme y seguir tranquilo. ¡Estoy al borde de la locura!, ¡AYUDA POR FAVOR!, ¡AYUDA, ¡AYÚDENME, ¡NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, AYUDA!


Texto encontrado junto a un cuerpo dentro del departamento. El cuerpo se encontró en la cama, sobre él un gato negro y sin ojos. Al cuerpo le faltaban partes de su piel, debajo de las manos había restos de carne, los policías antes de leer esto creían que el estrés había llevado al escritor al borde de la locura, para encerrarse él solo y alimentar a su gato y él mismo con su propia carne.

El diario encontrado a un lado del cadáver dio a entender otra cosa, en cuanto los policías entraron al cuarto el gato volteó y los miró con la profunda oscuridad de sus cuencas vacías; miró fijo a uno de los policías allí presentes, y extrañamente, ése fue el único al que el pánico no poseyó, tomó al gato entre sus brazos, mientras registraban el lugar, al irse todos, y asegurándose  de que nadie aún leyera el diario, ése policía se fue directo a su casa con el felino, desde hace cuatro días no se tienen noticias de él ni de su familia.


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Nos leemos en la siguiente y recuerden… no tengan miedo de eso que no pueden ver… pero está ahí… detrás de ustedes.

Por masterror

Podcast dedicado a las Leyendas Urbanas, Historias Reales de los oyentes, Creepy Pastas y Clásicos del Terror.

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