Mié. Feb 28th, 2024

En 1973 se estrenó una película que, hasta el momento se ha considerado como la más terrorífica de todos los tiempos. En ella, una niña, de nombre Regan, es poseída por un demonio después de jugar a la Ouija y dos sacerdotes intentan exorcizar a ese demonio, Pazuzu. Se dice que, en las salas de cine, las personas se aterrorizaban, incluso hubo desmayos y a algunos los tuvieron que atender los servicios paramédicos. Hubo un incremento en las consultas psiquiátricas de gente que aseguraba estar poseída. Fue todo un suceso, pero ¿Sabías que esta película está basada en un hecho real? ¿Sabes de dónde sacó William Peter Blatty la idea para escribir el libro? ¿Cuáles fueron los hechos que realmente sucedieron? Hoy en Mas Terror Mx, la verdadera historia detrás de “El Exorcista”

¿De donde sale la inspiración para el libro?

William Peter Blatty, el autor de “El Exorcista” contaba que era solo un estudiante en la Universidad Jesuita de Gorgetown, en Washington, cuando, leyó, en agosto de 1949, en el Washington Post una noticia que lo impacto: “Un Sacerdote Libra a un Joven de Mount Rainer de las Garras del Demonio”.

Nota del Washington Post

Después de investigar los hechos y a petición del padre Bowdern, quien realizo el exorcismo, cambió la identidad del poseso por el de una niña, Blatty escribió “El exorcista”. Novela de la que después se hizo la película, de la cual hablamos en la introducción.  Según el propio Blatty, Bowdern, por el juramento de no hablar del exorcismo, sólo le dijo en privado, “Le puedo asegurar que el caso en que estuve implicado es real”. Y el Arzobispado local se ha negado a entregar los documentos referentes al caso por “Razones válidas”, según dicen.

Primera Edición de «El Exorcista»

Entonces, ¿cómo es que se conocen los hechos? Pues, esto es gracias a Thomas Allen, a quién, el padre Halloran, uno de los sacerdotes que asistieron en el exorcismo, le facilitó. Dicho diario, fue encontrado en 1978, mientras se realizaban trabajos de restauración en el “Hospital de los Hermanos de los Pobres de San Luis”. Se encontró en una habitación que había estado clausurada y en la cual, se dice, se llevó acabo el último exorcismo.

Este documento cuenta con 26 páginas mecanografiadas y en las que se recogen testimonios de testigos cercanos a los hechos.

En base a este documento, Thomas Allen escribió “Posesión. Historia real de un Exorcismo”.

Libro POSSESSED de Thomas Allen

Inicia la Historia

Es un hecho que se cambiaron los nombres de los protagonistas.

Todo comenzó con el ruido de un suave goteo en casa de la Familia Mannheim. En esa casa, ubicada en Mount Rainer, Estado de Washington, vivía Robbie, un muchacho de 13 años, junto con sus padres y su abuela materna. El molesto sonido inició un sábado en la noche. El niño y su abuela estaban solo en casa y revisaron una a una las habitaciones, buscando de donde provenía el ruido.

Cuando entraron al cuarto de la abuela, notaron que un cuadro, donde se representaba a Jesús, estaba torcido y se movía como si alguien golpeara la pared en la que estaba colgado. El goteo paró, pero empezaron a escucharse arañazos en la pared, se oía como si una garra estuviera arañando la madera.

Estos arañazos, que duraron once días, iniciaban aproximadamente a las 7 de la noche y continuaban hasta media noche. Estos arañazos pararon el día que murió la tía Harriet, una tía espiritista de Robbie, quien le había enseñado al chico a manejar el tablero Ouija. A partir de ese momento, el muchacho pasaba horas y horas jugando con el tablero, intentado comunicarse con su amada tía muerta. A partir de ahí, los fenómenos paranormales empezaron a producirse alrededor del muchacho sin interrupción.

Cuando se acostaba a dormir escuchaba pasos alrededor de su cama y, durante el día, los objetos y muebles pesados se movían solos. El muchacho insistía que el no lo provocaba, pero la fenomenología iba en incremento y llego al punto del frenesí una noche en la que, para que Robbie no tuviera miedo, su madre y su abuela se acostaron con él. Dee pronto, el colchón levito y la colcha y las sabanas, completamente estiradas, se elevaron en su presencia, como si algo o alguien tirara de las esquinas.

La familia consulto con especialistas, pero mientras los médicos decían que Robbie podía tener algún tipo de trastorno psicológico, propio de la adolescencia, los psiquiatras y psicólogos consultados hablaban de doble personalidad. Incluso consultaron algunos médiums, los cuales le diagnosticaron una “crisis de adolescente” que pasaría con el tiempo.

Robbie ya no podía ni ir a la escuela, se empezó a volver reservado y osco, en las noches tenía pesadillas donde parecía hablar con alguien.

Se involucran los sacerdotes.

Es entonces cuando sus padres hablan con el sacerdote luterano Luther Miles Schulze, el cual creyó que estaba ante un poltergeist y rezó por el muchacho. Tras pasar una noche con él y ser testigo de la fenomenología que atacaba al chico, pero sobre todo, cuando el 26 de febrero, sobre el pecho del muchacho, aparecieron arañazos en forma de letras como si los hubieran escrito desde dentro, Schulze comenzó a sospechar que un espíritu maligno estaba invadiendo al muchacho.

Shulze sabía que la posesión demoniaca se manifiesta progresivamente y en fases, aunque ese será un tema que trataremos en otro episodio. Para Schulze, Robbie estaba a punto de pasar a la posesión, así que le recomendó a la familia consultar con un sacerdote católico, “ellos son los que saben de estas cosas”, les dijo.  

Y es que, la iglesia católica cuenta con una larga tradición de exorcismos, que incluso se registran en la biblia por los realizados por Jesús, además de contar con un ritual formalizado en 1964, llamado “Rituale Romanum”.

Ahora la iglesia catílica.

Es así como los Manhheim se pusieron en contacto con el padre Hughes, que era el sacerdote de la iglesia católica más cercana. En un principio, el sacerdote solo les dio agua bendita y unos cirios consagrados, según él, remedios infalibles contra el demonio. Pero la botella de agua bendita exploto nada más entrar al cuarto de Robbie y las velas casi incendian la casa por las llamaradas que lanzaron al ser encendidas.

Fue ahí cuando Hughes se decide a visita al muchacho. Cuando entro en su dormitorio, Robbie estaba en un aparente estado de trance y le dijo en un perfecto latín “O sacerdos Christi, tu scis me esse diabolum. Cur me derogas” (oh sacerdote de cristo, sabes que soy un demonio, ¿porqué me molestas?). Y, justamente, según el Rituale Romanum, la xenoglosia, es una de las características de los posesos, sobre todo si va unido al sansonismo, precognición y clarividencia, así como una aversión hacia cualquier símbolo sagrado, aunque se encuentren ocultas.

Después de esto, el padre Hughes solicito el permiso para practicar el exorcismo al arzobispo de Washington, el Padre O’Boyle, quien se lo otorgo, de forma incomprensible. Incomprensible por que, en el Rituale Romanum, de forma explicita, dice que el sacerdote asignado a un exorcismo debe distinguirse por su piedad, vida integra, prudencia y debe ser inmune a cualquier ansia de engrandecimiento personal, además de no confiar en su poder, sino en el de Dios, así como también debe ser de edad madura y reverenciado por sus cualidades morales. Todas estas características, Hughes de 29 años, aun no había tenido el tiempo suficiente para reunir.

Robbie fue ingresado en el “Georgetown Hospital” a finales de febrero. Este hospital era dirigido por jesuitas y atendido por monjas que tuvieron que guardar el más absoluto secreto.  Ahí lo ataron con correas a una cama y permaneció acostado con los ojos cerrados, tranquilo, aparentemente. Cuando Hughes entró a la habitación, ataviado con un birrete negro, estola purpura y agua bendita, Robbie abrió los ojos y le ordeno, con voz grabe y amenazante que se quitara la cruz que traía oculta entre sus ropas. También se cuenta que empezó a decir malas palabras en lengua semítica y aramea, y en su pecho aparecieron nuevos arañazos.

Todo sale mal.

El sacerdote se puso de rodillas junto a la cama con el ritual en sus manos, recito la letanía de los santos en latín y luego el padre nuestro, oraciones con las que inicia el ritual del exorcismo, pero al decir “más líbranos del mal”, el muchacho soltó una de sus manos y aflojo una pieza del colchón. Una monja y un auxiliar que estaban presentes oyeron un alarido de Hughes. Robbie había rajado el brazo izquierdo del sacerdote desde el hombro hasta la muñeca. Se comentó que para cerrar la herida se necesitaron más de cien puntos. Por obvias razones, el exorcismo no prosiguió.

La familia Manhheim se trasladó a San Louis, donde tenían familia, tal vez impulsados por el echo de que en el pecho del muchacho apareció la palabra St. Luis, escrita con arañazos.  Ahí contactaron al padre J. Bishop, quien era profesor de teología, el habló con sus superiores y la comunidad Jesuita se hizo cargo del Asunto.

Ahora en San Luis.

El padre Bishop visitó por primera vez a los Manhheim el 9 de marzo, les hizo una entrevista y bendijo la casa. En el dormitorio de Robbie practico un exorcismo simple y puso una reliquia de Santa Margarita en la almohada. La reliquia salió disparada rompiendo un espejo. Incluso el propio Bishop pudo presenciar el movimiento frenético que realizo la cama de Robbie y como aparecieron esos arañazos en su cuerpo.

A la mañana siguiente habló con el padre William S. Bowdern, un jesuita de 52 años, responsable de la iglesia de San Javier y considerado casi como un santo por las personas que le conocían. El arzobispo Ritter designo a Bowdern para que llevara a cabo el exorcismo.

El 10 de marzo, por la noche, Bishop y Bowdern hablaron con Robbie y rezaron un rosario con él. El muchacho parecía tranquilo, pero en cuanto se quedo solo en su habitación, empezó a gritar pidiendo ayuda. Poco después mostraba dos arañazos en forma de cruz en sus antebrazos, esto sorprendió a los a los jesuitas, quienes en secreto habían llevado una reliquia del antebrazo de San Javier.

Los curas calmaron a Robbie y lo bendijeron, pero en cuanto lo dejaron solo sufrió una crisis, durante la cual una librería de 25 kg se movió sola, colocándose frente a la puerta de su dormitorio. La madre del niño logro introducirse por una rendija a la habitación, justo a tiempo para ver como el crucifijo y las reliquias, que los sacerdotes le habían colocado, se deslizaban por su cuerpo hasta quedar en los pies de la cama, muy inquietante también les resulto ver que los muebles se habían movido, cambiando de lugar, por si mismos. Robbie se retorcía de dolor, debido a los arañazos y las sacudidas del colchón.

Después de haber ayunado, celebrado misa y hacer una confesión general, el 16 de marzo por la noche, el padre Bowdern comenzó el exorcismo que se prolongaría en diversas sesiones hasta el 18 de abril. Empezó pidiendo al niño que hiciera un examen de conciencia, reunió a toda la familia y a los otros sacerdotes, Bishop, quien escribiría el diario y el padre Halloran, de 26 años, cuya fuerza era necesaria para sujetar al muchacho.

Inicia el Exorcismo.

Después de rociar con agua bendita la cama, que no dejaba de moverse, comenzó a leer las letanías del ritual. Cuando, con voz autoritaria, dijo “Yo te ordeno, espíritu impuro, seas quien seas, junto con tus asociados que han tomado posesión de este ciervo de Dios que, por los misterios de la encarnación, pasión, resurrección y ascensión de nuestro señor, me digas, mediante alguna señal, tu nombre, el día y la hora de tu partida”, ronchas rojas y arañazos cruzaron, de pronto, la garganta, los muslos, el estomago, la espalda y el rostro de Robbie. En su pecho apareció la palabra HELL (Infierno) y había sangre suficiente como para ser secada con un pañuelo. Sobre el escaso bellos púbico del muchacho también se dibujo la letra “X” y la palabra GO.

El padre Bowdern interpreto que el demonio se marcharía en diez días a través de la orina o los excrementos. Se equivocó en lo primero, en lo segundo no, pues en cada sesión de exorcismo salían de Robbie grandes cantidades de orina mal oliente. En otra sesión, al preguntar al demonio su nombre, se dibujo en su pecho, por medio de arañazos, la palabra SPITE (Rencor). 

No obstante, durante el día Robbie era un chico normal, algo que es muy característico entre los posesos. Solo durante los periodos de crisis, que a veces duraban horas, y que salvo en extrañas ocasiones, siempre se presentaron de noche, parecía ser otra persona. En esos episodios chillaba, ladraba, reía diabólicamente, insultaba y maldecía al oír las plegarias o el nombre de Jesús.

El Diablo se manifiesta más.

Conforme avanzaba el exorcismo hablaba con voz mas profunda y ronca, se volvió más violento. Les gritaba obscenidades a los sacerdotes, los acusaba de terribles actos sexuales y les escupía. Su frágil cuerpecillo se retorcía y arqueaba de tal forma que incluso podía tocarse la cabeza con los dedos de los pies. Cantaba melodías que, a priori, se presumía que desconocía, agitaba los brazos desesperadamente y, cuando se veía libre de ataduras, lanzaba fuertes puñetazos, intentando golpear a los exorcistas.

Como Robbie era de religión luterana, el padre Bowdern deicidio bautizarlo y acogerlo en el seno de la iglesia católica, además de que se considera al bautismo una forma de exorcismo. Pero, después de recibir el sacramento el muchacho se volvió más agresivo. La voz del demonio salía con mayor frecuencia durante las crisis, hablaba con más autoridad y decía más obscenidades. Su rostro mostraba expresiones diabólicas y sus uñas, inusualmente largas, arañaban su pecho.

Conforme la batalla contra el maligno avanzaba, después de los periodos de crisis, en los estados de calma, el muchacho proyectaba un aura siniestra, lo que los exorcistas llaman, el roce de satanás. Tuvo un periodo de 4 días de calma, donde estuvo muy tranquilo, una treta más de satanás, que a veces deja el cuerpo libre de molestias para hacer creer que ha sido expulsado, tal como lo señala el ritual.

Finalmente, y después de, literalmente, pasar un verdadero calvario, durante el cual estuvo hospedado en la rectoría de la iglesia de San Javier, Robbie regreso a San Luis. El muchacho fue ingresado en el Hospital de los Hermanos de los Pobres a principios de abril.

Al fin libre del demonio

El día 18 de ese mes el padre Bowdern, consumido por el prolongado ayuno y la vigilia, se enfrento a lo que sería la última batalla. Robbie comulgo y los hermanos de los pobres pusieron en su habitación una estatua del Arcángel San Miguel venciendo al dragón. Con el último amén del exorcismo, la habitación pareció invadida por una calma absoluta y Robbie hablo con una voz nueva, clara, autoritaria, profunda, “Satanás, soy San Miguel y te ordeno a ti y a los otros espíritus malignos que abandones este cuerpo en nombre de Dominus, inmediatamente, ahora, ahora, ahora”.

Durante 8 minutos Robbie se debatió en violentísimas contracciones. Luego dijo con calma “Se ha ido”. Miro a los sacerdotes y les aseguro que se sentía bien. Todos se felicitaron. Todos menos Bowdern, quien ya no se fiaba del maligno y esperaba una señal característica del final exitoso de un exorcismo. Robbie les conto que en sueños vio al arcángel San Gabriel encarando al demonio, haciéndolo retroceder a una cueva cerrada con barrotes y en donde, en la entrada, estaba escrita la palabra SPITE. Cuando los demonios desaparecieron notó como si algo fuera arrancado de su estomago, se sintió relajado y feliz, como no lo había estado desde el 15 de enero.

Al día siguiente comulgo en la capilla del hospital, por la tarde durmió una larga siesta y cuando despertó no recordaba nada de su experiencia con el mal. ¿Dónde estoy? ¿Qué ocurrió?, preguntó. En esos momentos una explosión resonó en todo el hospital. Era la señal que Bowdern esperaba.

Cuando Robbie salió del hospital, su cuarto fue clausurado con llave y en el cajón de la mesilla permaneció el diario de Bishop hasta que fue hallado en 1978. Poco después de que finalizó el exorcismo, durante una misa celebrada por Bowdern, en la iglesia de San Francisco Javier, el ábside se iluminó y, ante los asombrados jesuitas, brillo por un instante la imagen de San Miguel con una espada llameante en la mano.

¿Que paso con los protagonistas?

La casa donde se iniciaron los hechos fue quemada durante un ejercicio de bomberos y, hasta la fecha, solo queda el lote baldío, pero nadie ha querido comprarlo.

A pesar de las amenazas de muerte prematura que el demonio les hizo a los sacerdotes, el padre Bowdern murió en 1983, cuando tenía 86 años y Bishop en 1978 con 72. En cuanto a Robbie, su vida transcurrió con normalidad, se caso y tuvo dos hijos.

Ahora cuéntame, ¿conocías el caso? ¿Qué piensas de las posesiones demoniacas? ¿Existen? ¿Son solo enfermedades mentales? ¿Sabes de algún caso de posesión demoníaca?

Te invito que me escribas tus opiniones y sugerencias.

Nos leemos en la siguiente y recuerda, no tengas miedo de eso que no puedes ver, pero está ahí, detrás de ti.

Que tengas aterradoras pesadillas.

Si quieres escuchar la narración, solo da click al video.

Por masterror

Podcast dedicado a las Leyendas Urbanas, Historias Reales de los oyentes, Creepy Pastas y Clásicos del Terror.

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